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lunes, 1 de diciembre de 2014

Las características más admirables en una mujer



Ser mujer es un verdadero arte. Una destreza que se adquiere a base de amor y sacrificio.
Quiero compartir con ustedes  según mi poca experiencia,las cualidades más admirables en una mujer. Claro que no deben ser  las únicas, pero sí considero que son de las más importantes:

1. PRUDENCIA
Una cualidad que en sí habla de otros valores significativos como la paciencia, una persona prudente dice las cosas a la persona correcta, de la manera correcta, en el lugar correcto y en el momento correcto. Ser prudente a veces representa un gran reto, ya que, por naturaleza, tendemos a confundir la sinceridad con la prudencia. Cuántas veces tomamos papeles que no nos corresponden y deseamos ser esos jueces. No falta quien dice... “¡Te va a doler lo que te voy a decir... pero como soy muy sincera, te lo tengo que decir...
Nos falta prudencia para reconocer que no todos tenemos la misma sensibilidad y que los estados de ánimo cambian constantemente. Que el día de hoy puedo estar mucho más sensible que ayer. Una mujer prudente, analiza el momento adecuado para tratar determinada situación, la paciencia, es la mejor amiga de la prudencia.

2. INTELIGENCIA
La inteligencia de una mujer para sobrellevar tantas situaciones adversas e inesperadas. Esa inteligencia que le da las herramientas para tratar con  diversos temas. 
Fomentar este valor requiere de constancia y disciplina. Admiro a esas mujeres que hacen de los libros sus amigos. El leer, generalmente nos transporta a otros lugares y momentos. Nos ayuda a capacitarnos sobre temas que durante la vida necesitamos. Una costumbre muy común entre las personas es caer en “el síndrome del producto terminado”. El creer que ya todo lo sé. “Ya leí durante mi primaria, secundaria y  la universidad  todo lo que tenía que leer”.
Una mujer inteligente, explota al máximo su intuición. Esa característica de leer entre líneas. De detectar cosas que el hombre no detecta. De leer miradas en sus hijos y detectar que algo está mal. De sentir y percibir las preocupaciones de quienes la rodean.

3. MANEJO DE LA IRA
Por supuesto que no es malo enojarse. La diferencia esta en  cómo nos enojamos. Lo que decimos cuando no controlamos este sentimiento que tanto daño hace a los demás. La ira en sí es un sentimiento normal. Un sentimiento que debe y merece ser canalizado de la mejor manera. El arte consiste en saber enojarse con “categoría”. No caer en el juego de las otras personas, que muchas veces lo que más desean es ver nuestro punto débil y constatar que no somos tan fuerte como hacemos creer.
Busca el mejor momento y las palabras correctas para transmitir tu malestar. Busca y sé asertiva para aclarar los puntos en cuestión. Detecta las señales de alarma que tu cuerpo te grita cuando estás perdiendo la calma, porque la mayoría de las veces nos arrepentimos no de lo que quisimos decir, sino de la forma cómo lo dijimos y los adjetivos que utilizamos para darnos a entender.
 
4. FORTALEZA ANTE LA ADVERSIDAD
Un condicionamiento equivocado que hemos tenido desde hace muchos años es creer que la mujer es el sexo débil. Cuántas historias conocemos de mujeres que ante y durante la adversidad han demostrado y sacado adelante a sus hijos, cuando la soledad y el abandono se hacen presentes. Y cuando digo soledad, estoy hablando también de esa soledad de estar acompañada y no tener el apoyo del ser amado. 

5. SENTIDO DEL HUMOR
Claro que el saber reír es característica admirable. La risa hace milagros, calma tempestades. Recuerden que la risa es contagiosa y hace verdaderos milagros. Una sonrisa a tiempo abre corazones, aumenta el carisma. Es un hábito que merece ser fomentado ya que no cuesta nada. 
Que cuando estén presentes y ausentes sean la alegría y la entereza el factor que más admiren en ustedes.

“Te conviertes en un ser entrañable cuando haces sentir a alguien que se siente simple, todo un personaje”

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